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Si El Cuida de las Aves. . .


LEER: Salmos 147:9, Lucas 12:24, Mateo 6:25-34, Lucas 11:1-4

Muchos de nosotros estamos familiarizados con el coro de este himno, “Feliz cantando alegre, yo vivo siempre aquí. Si El cuida de las aves, cuidará también de mi. Si El cuida de las aves, cuidará también de mi.” Tal vez la mayoría de adultos que crecieron en la época donde se cantaba con mucha frecuencia del Himnario de Gloria, cantamos este bello himno sin ponernos a pensar lo que significa esto.

Vivimos en tiempos donde la ansiedad y el stress son normales. Ya vivir confiando en Dios parece cosa de locos y es muy raro escuchar a alguien decir que está viviendo

completamente por fe. Estas frases ya parecen haber pasado a la historia. Vivimos en un mundo de autosuficientes que aunque creen en Dios, no demuestran necesidad de que El supla sus necesidades. Hay muchos que por no dejarle en las manos del Señor sus problemas, la ansiedad los ha arropado de tal manera que se han enfermado físicamente. Algunos dicen que la ansiedad mata, mientras otros sostienen que no. Yo no sé si el final de una ansiedad crónica sea la muerte, pero de algo estoy segura: por algo Dios no quería que nos preocupáramos en nada. Dios habiéndonos creado, El conoce todo aquello que nos puede afectar hasta en nivel molecular. Quiero que sepas que cuando te preocupas es porque ves que hay alguna situación que en tus manos está insuperable o fuera de tu control. Si te atreves a creerle a Dios, igual como El cuida de las aves, dándoles que comer y un refugio seguro, ¿qué más hará con cada uno de nosotros que somos Sus hijos?

TAREA:

Durante esta semana, haz una lista de aquello que te está agobiando. Debajo de cada cosa, escribe cuál crees que sea la razón porque te sientes agobiado. Luego de identificar la razón, escribe que vas a hacer para remediar la situación. Luego, aunque este es el último paso, es el más importante: preséntale tu lista a Dios, ora pidiéndole que te ayude a sobrellevar cada cosa y tercero, déjalo que El obre. Para que El obre, tienes que permitírselo. Como un padre que está pendiente a cada necesidad que puedan tener Sus hijos, El quiere cuidarte y proveerte. Atrévete a darle el gusto de cuidarte.